En una ocasión, una persona a quien estimo mucho me reclamó por haberme alejado de la izquierda política "real", como ella le llamaba. Era un típico estudiante del CCH Sur enamorado de las ideas progre del socialismo mal informado tan común en esa época de la vida. Veía en el Subcomandante Marcos "la posibilidad real de un gobierno liberal" (sic). La revista Proceso y el diario La jornada eran su biblia; sacros pergaminos a los que jamás se les debía de cuestionar. Ernesto Guevara fue siempre su Dios, "un atalaya sobre el cual se levantará la avanzada latinoamericana" (resic). Fidel Castro no era capaz de asesinar a nadie para aquel amigo. Noam Chomsky representó para él un intenso crítico del neoliberalismo... jamás se enteró de que el hombre es también un gran lingüísta.
Detesto encasillar a aquel ser en un lugar común, pero lo lamento; era el típico chico con dreadlocks, guayaberas jipitecas o playeras del ya mencionado Guevara, barba de filósofo, lentes a la Lennon, jeans rotos, tenis Converse negros sucios, morral de Coyoacán en el hombro, etc. Adivinaron, bebía mucho, consumía marihuana, fumaba en exceso, participaba en todo mítin existente y apoyaba a los que tomaron diversas instalaciones de mi actual Facultad de Filosofía y Letras. Exacto, le gustaba gritar "2 de octubre no se olvida" en la marcha conmemorativa de la matanza de Tlatelolco, se iba al Zócalo con una pancarta en la que dibujó a Marley y gritaba a todo pulmón: "¡Legalícenla!" y oía religiosamente a Silvio Rodríguez. Y, por supuesto, envíaba artículos "mordaces" al períodico "satírico y de combate" (archirequeterecontraresic) Machetearte.
¿A qué coño viene todo lo anterior? Bueno, mis queridos lectores, a que el buen amigo mío de izquierda tolerante, pacífica, comprensiva y liberal me acaba de mandar este texto aparecido en la más reciente edición del Machetearte quesque para abrir mi mente y mostrarme la realidad. Sóplense la siguiente barbaridad:
Atentado en el Metro Ni Religioso Ni Tan Loco*
Por Gonzalo Lara
El atentado del pasado viernes en la estación del metro Balderas tenía un móvil más allá del fanatismo religioso. Si bien no puede decirse que era un móvil propiamente político, tampoco se trató de un loquito aislado y zafado, como los medios lo han afirmado rotundamente. El que esto escribe se encontraba a las afueras de la estación, por lo que pudo obtener información de primera mano. De acuerdo con información de testigos que viajaban en el mismo vagón, el hombre armado decía: esto no es contra ustedes, es en contra del gobierno de Calderón, de sus políticas que nos están matando de hambre . Antes de comenzar a disparar le mentaba la madre al presidente y reiteraba que su actuación era contra el actual gobierno; y sí, pedía perdón a dios por lo que hacía. También, momentos antes de comenzar la balacera, trataba de escribir una consigna en contra del gobierno. Los medios masivos, especialmente la tele y muchas estaciones de radio, rápidamente se encargaron de desvanecer estos testimonios, en los que destacaba que el motivo era una protesta contra el actual gobierno federal.
Al menos cuatro testigos presenciales confirmaron que el hombre armado vociferaba una y otra vez que lo que hacía era una advertencia al gobierno de Calderón para que deje de matarnos de hambre. Y que también a él lo iba a matar.
Aproximadamente dos horas más tarde, hacia las 19:40hrs., el conductor de noticias de Radio Red, en el 88.1 FM, , aseguraba que al asesino lo habían movido motivos religiosos, propio de un fanático; que había dicho que actuaba en el nombre de dios. ¿Nada más, señor conductor de noticias, no dijo el asesino algo más?
Continúo el “informador” diciendo que estaba recibiendo en cabina llamadas del público acerca de que el hombre decía “que dios me perdone” y que gritaba consignas “en contra de un gobierno”. Aquí Jesús Martín Mendoza dice: “bueno, al parecer se trata de un fanático religioso que se refería a “algo” de un gobierno, pero quién sabe a qué gobierno se habrá referido”. Minutos más adelante, el mismo “informador” tiene en la línea telefónica al procurador de justicia del gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, y le pregunta: “procurador, ¿qué vamos a hacer los ciudadanos, cómo podemos estar protegidos de esta gente fanática, que puede subir armada al metro?”
Jesús Martín Mendoza, conductor de noticias, ya sabe el móvil del asesino. En ningún momento le preguntó al procurador por qué actuó como actúo el sujeto, cuál era el motivo de la agresión. No, él ya lo da por sentado: se trata de un loco religioso, punto.
Un invidente, testigo presencial, estaba sentado afuera de la estación, sobre avenida Balderas. Sostenía un radiecito en forma de ovni, alrededor del cual tres o cuatro escuchábamos la transmisión en un noticiero de lo que había sucedido y estaba sucediendo a nuestro alrededor. Estaban entrevistando a un joven que igualmente venía en el vagón. Éste describió al hombre “como de 1.78, blanco, con barba, bien vestido, con camisa guinda”. “No hablaba bien español, se le oía acento como extranjero… o sea, sí hablaba en español, pero no era de la capital, sino como de otro país…”
Horas más tarde, en la tele (canal 40), presentan al responsable, quien responde al nombre de Luis Felipe Hernández Castillo, de 38 años de edad, originario del estado de Jalisco. En la tele dicen que él era el que estaba “grafiteando” en el metro cuando un policía bancario intentó detenerlo; le disparó y comenzó la balacera. ¿Qué escribió o intentó escribir? Eso ni por error lo preguntan en la tele los lectores de pantallas, es decir, los que leen las noticias y alzan las cejas cuando les conviene (o les ordenan que lo hagan).
Son muchos los que tras la balacera vieron salir corriendo a dos hombres, y tras ellos a la policía.
De ellos no se ha dicho nada.
Da qué pensar: el supuesto secuestro de un avión hace unas semanas; la supuesta bomba casera en cajero en Guanajuato; ahora un hombre que entra a gritar y pintar consignas contra el gobierno de Calderón en el metro y termina matado gente.
Es de llamar la atención que, como siempre, los medios lo dejaron todo en el plano de "un loquito más". Tampoco es un luchador social, menos si mata como lo hizo. Pero lo que no se puede negar, es que es un elemento más en el grupo de descontentos sociales que se vienen registrando recientemente.
*Texto publicado en la edición número 1485 correspondiente al 28 de septiembre del 2009 del diario Machetearte
¿No es increíble que una persona crea que lo anterior es la verdad irrefutable? Ok, yo acepto que la sociedad está harta de la actual situación política; no hay que ser un genio para darse cuenta de eso. ¿Calderón apesta? En lo personal considero que sí es un presidente nefasto, patético, inútil y demás; sin embargo, habrá quien no lo vea así. Totalmente de acuerdo, muchas veces los medios masivos de información tergiversan la ídem ya sea por temor a represalia u otro$ motivo$ intere$ante$. Sí, yo también considero que la onda de la influenza y la del secuestro del avión se exageran, se explotan y se aprovechan para mantener oculta a las personas ciertas noticias fuertes (impuestos sacados de la manga, por ejemplo). Pero díganme, ¿quién en su sano juicio sale a matar en modo de protesta? Hay muchísima más gente en peor situación económica que el mentado Luis Felipe Hernández Castillo y ellos no salen armados a las estaciones del metro. ¿Poner una pinta es motivo suficiente para asesinar a un hombre desarmado? No me interesa si lo hizo por las pendejadas de Calderón, porque Dios se lo ordenó o porque le dieron ganas: no existe ninguan razón sana o comprensible para asesinar a alguien, menos si la víctima no posee cómo defenderse de un arma, menos en un lugar concurrido en el que se corre el riesgo de herir (como pasó) a seres completamente ajenos. Entiendo la intención del texto; el autor trata de informarnos de cómo Hernández Castillo fue "presa de la represión" al no dejarle protestar y ocultar en la tv los motivos de su acto. Sin embargo, ¿qué carajo importa el motivo? El hombre aquél cometió un acto brutal, inombrable, ¿y ahora debo entender aquello que lo animó a cometer homicidio? "No era un loco religioso, era un hombre que protestaba contra el actual gobierno". ¿Y? El móvil será distinto, pero el resultado es el mismo: dos muertos y cinco heridos... Tratar de mostrarme que "tengo los ojos vendados" con un texto tan absurdo como ése... bueno, sin comentarios.